miércoles, 30 de octubre de 2013

Nuevas reseñas de trabajo del Seminario de Ética y Política del Campo Lacaniano: Lectura de "El acto Analítico" de Jacques Lacan. Referencias y consecuencias.

23/09

Les escribo para reseñar nuevamente el avance - en este segundo tramo - de nuestro Seminario Ética y Política del Campo Lacaniano 2013, "Lectura del Seminario 15. Referencias y Consecuencias", cuya coordinación está a cargo de Gabriel Lombardi.

1) En primer lugar, nos ocupamos de Winnicott con cierto detenimiento para apreciar el singular modo de acción que supo encarnar tremendo analista. Exploramos junto a Gabriel Lombardi e Inés Mena - colega que viene trabajando en cartel los desarrollos de Winnicott - diversas consecuencias fértiles para la noción propiamente lacaniana de acto analítico: la dimensión "transicional" de la transferencia, la apuesta al costado creativo de la interpretación y la radicalización de la regla fundamental que entrega el caso presente en el Capítulo 4 del ya clásico "Realidad y Juego".

Asimismo localizamos el sesgo determinante que encuentra Lacan en Winnicott como impaasse que - como tal - ilumina mejor el asunto: lo que Winnicott mismo desconoce de su propio acto. Así como captamos la importancia del desconocimiento de Pavlov en la experiencia que él mismo instaura, ambos casos le permiten a Lacan indicar cada vez con más precisión esa problemática relación entre "acto" y "saber": 

"(...) su acto (el del psicoanalista) lo coloca radicalmente en falso con respecto a esa condición previa, les recuerdo que es una dimensión común del acto el no incluir en su momento la presencia del sujeto" (Lacan, Seminario 15. Versión Corregida, clase III, página 40).

Asistimos así a la cabal distinción que seguirá explorando Lacan a lo largo del Seminario: El sujeto es depuesto en el acto mismo y no se confunde ya con el ejecutor del acto.

2) En segundo lugar, estamos trabajando ahora sobre las clases  V y VI. Cristina Toro delineó las coordenadas fundamentales para entender el peculiar uso que Lacan le da al grupo de Klein. De allí pudimos examinar las diferencias presentes en el modo en que se retoma a esta altura la dupla de las operaciones constitutivas formalizadas en el Seminario 11: alienación y separación. ¿Cómo logra reformular dichas operaciones a la luz del acto analítico?. 
Aquí nos encontramos actualmente y esperamos a quienes quieran sumarse para terminar de explorar las consecuencias que derivan de esta reformulación, en particular a propósito de dos nociones que están en la mira: "sujeto supuesto saber" y "objeto a".

Recuerdo finalmente la moción destacada y propuesta por Santiago Candia en la larga charla que mantuvimos varios de nosotros en el último encuentro: desidealizar el acto analítico. 


Carolina Zaffore



30/10

Seguimos avanzando en las clases del Seminario 15, introducidos de lleno en el campo propiamente analítico del acto. ¿Cómo puede ser que el psicoanálisis, justamente sostenido en la abstinencia y en los actos accidentales ilumine tan bien la noción de acto? ¿será el uso de la palabra que hace del decir un acto?

¿Cómo diferenciar un "acto a secas" del acto propiamente analítico, aquel que se alcanza al final de un análisis?
Si como hemos recorrido clase por clase todo acto implica el franqueamiento de un umbral, la metamorfosis del sujeto en cuestión, el desconocimiento que recae sobre el mismo, ¿que es lo distintivo del acto analítico? 
Acto peculiar ya que el análisis es la conjunción entre un "hacer y un acto", entre "una tarea y un acto". 

Se ve que el acto "no tiene dueño": el hacer del analizante no es para nada pasivo, así como el acto del analista no existe sin el analizante.  Se ve que la cosa está repartida y esas posiciones asimétricas va recorriendo Lacan en el segundo tramo de su seminario donde insta a los analistas a hablar. A dar cuenta de sus actos y no ampararse, "agazaparse" en expresiones como "intervenciones", "la posición" que admiten la vaguedad necesaria para diluir el valor de la teoría en juego. En este sentido, la responsabilidad del acto queda del lado del analista que no puede mirar a un costado amparándose en el "desconocimiento natural" del acto.

Es con el Otro que el acto se inscribe, ¿se verifica?. Hablar, dar las razones de nuestro acto, poner a consideración del Otro no es búsqueda de reconocimiento sino haber admitido que el acto implica necesariamente al Otro, al mismo tiempo que es más allá de él.

No rige la propiedad privada para el acto, estrictamente es el objeto el agente del acto, posición arrojada sólo tras el desengaño del sujeto supuesto saber, a la que adviene el analista en su acto. Y sinembargo, éticamente no hay ambigüedad: "el acto lo comete el analista". Él garantiza la tarea cuyo fin esencial es hacer del decir un acto y es de su autoría.

Es esa la conjunción que tenemos por delante: el "acto" y el "decir" configuran las tremendas consecuencias de tomar de la palabra. Para ello, seguiremos con una aproximación a Austin, ya llegando a las dos últimas reuniones del año.

Esperamos especialmente a quienes quieran sumarse para el final, que como siempre, es una buena oportunidad para comenzar.

Carolina Zaffore.

Próxima Clase: LUNES 4/11 a las 19,30 en el FARP,  a cargo de Vanina Muraro.